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  • El pasado 8 de junio se celebró la II Jornada Nacional de Fisioterapia del Hospital Universitario de Móstoles. La anterior fue en 2011 y los miembros de Fisioeducación tenemos un grato recuerdo de entonces, cuando Gema Gallardo Sánchez presentó una ponencia sobre la validez de las pruebas diagnósticas de hombro. Eran otros tiempos, cuando éramos mucho menos activos en las redes sociales. Quien nos conoce sabe que somos defensores de las redes para comunicarnos de forma dinámica sobre aspectos relacionados con nuestra profesión. En esta ocasión, fuimos atentos espectadores de nuestros compañeros y de nuestra actualidad. Por supuesto, encantados de reencontrarnos con amigos, colegas y compartir además un café y unas risas. Alejados de la organización pero conocedores de los pormenores que supone idear, proponer y gestionar un evento de estas características, no podemos sino estar agradecidos por el esfuerzo de todos los colegas de Móstoles. 

  • Aunque la evaluación debe ser una tarea continuada, cuyo fruto ha de considerar  una serie de valoraciones más o menos objetivas, cada vez que nos enfrentamos de nuevo a ella nos surgen una serie de cuestiones inquietantes.

    Sólo el hecho de plantearnos cuestiones nos lleva a pensar si sabemos evaluar. No hemos sido formados en esta labor y nos guiamos por la experiencia previa propia y ajena, por la imitación de modelos evaluadores a los que nosotros fuimos sometidos o por lecturas  voluntariosas.

    Este asunto no es trivial pues el resultado de las evaluaciones, en sus distintas modalidades, marca el devenir de los estudios del educando de manera inmediata o a más largo plazo. De ahí la normal preocupación por hacerlo bien. Pero, ¿qué es hacerlo bien? Cuando tenemos un conjunto de referencias amplio, un seguimiento más o menos prolongado, podemos pensar que, aunque sea de forma intuitiva, somos capaces de dilucidar esta cuestión. Nos sentimos capaces de poner una nota que refleje el desempeño, las aptitudes o las actitudes del alumno. Aún en este caso siempre puede haber otras versiones u otras formas más detalladas, precisas u objetivas de mediral estudiante. Y donde hay variación y heterogeneidad a la hora de medir cabe plantearse la justicia de la medición y sumirnos, de nuevo, en la incómoda incertidumbre.

    Evaluacion en Fisioterapia

    Cuando se trata de evaluaciones sumativas, de exámenes, aún parece más complicado. Los factores distorsionantes de la ejecución de una prueba práctica (el fenómeno de “quedarse en blanco”, los nervios, una cuestión que precisamente no se domina) generan discrepancias entre lo que el estudiante sabe y manifiesta saber. Esto lo hemos experimentado y nos damos cuenta que que muchas veces el mejorpierde esa condición de manera abrupta o el menos saliente hace una prueba impoluta.

  • Existen multitud de pruebas clínicas que tratan de determinar la naturaleza de las alteraciones anatómicas y funcionales del hombro.El trabajo que presentamos no es reciente, pues recoge revisiones sistemáticas referidas al tema desde 2004 a 2009. Sin embargo, pensamos que no ha perdido vigencia. Se siguen utilizando muchas pruebas que carecen de la supuesta validez que se las atribuye. Y ello tanto en el entorno clínico como en el ámbito docente. 
    Los autores recogen las conclusiones sobre distintas pruebas. No se trata de descartarlas sino de contextualizar los hallazgos. Quizá, de un modo más prudente, conviene tener en cuenta la variación de los resultados de los exámenes como indicadores de cambio. Algunas veces nos darán indicios sobre la estructura lesionada, pero siempre con una dosis variable de incertidumbre.

     

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