Docencia

Las competencias en educación (1): ¿Qué son?

Competencia es una palabra problemática y retadora. Es problemática, porque su origen no es único, sino múltiple, y porque llegó al lenguaje educativo proveniente del mundo del trabajo. Cuando uno indaga por la etimología de este término, encuentra los verbos competer y competir. Del primero proviene competente y, del segundo, competitivo. Y el sustantivo competencia es común a ambos verbos. Además, es retadora, porque nos exige delimitar y establecer referentes para llegar a una definición lo más satisfactoria posible en el contexto de la educación - El enfoque de competencias: elementos clave

Visto lo anterior, cuando nos referimos a competencia en educación, podemos tener una idea más o menos vaga/exacta de lo que queremos expresar pero siempre nos falta ese adjetivo que termina de calificar el concepto en su totalidad. Competencia en relación a un alumno y en relación a la docencia es el conjunto de potencialidades y desempeños en un campo específico que posibilita a la persona resolver uno o más problemas concretos y relevantes con una o más soluciones variadas y pertinentes utilizando los recursos propios y externos de los que el sujeto puede disponer en ese momento. Reducido a la mínima expresión hablamos de problemas, de soluciones aportadas para resolverlos y de los recursos que podemos utilizar para ello.

Pero en realidad ¿De qué se componen las competencias? ¿Cómo se adquieren? ¿Cómo se pueden mejorar? De forma genérica y para cualquier actividad humana, las competencias se estructuran en conocimientos, en destrezas y habilidades y en un ítem más que nos califica y singulariza a cada uno de nosotros: la propia existencialidad. Pero empecemos por el principio: los conocimientos.

Conocimientos hay de dos tipos:

    • Conocimientos académicos también llamados formales o científicos: podemos definirlo de forma sencilla como "todo aquello que nos enseñan en la escuela y en la Universidad", aunque de forma más precisa abarca la descripción y explicación de los fenómenos sociales y naturales para reconocer las leyes del funcionamiento de la realidad. Aplicado de forma más concreta a una rama de conocimiento es todo lo que un estudiante debe saber relacionado con una disciplina particular y su aplicación significativa para crear conocimiento a partir de lo adquirido. Este aspecto es esencial y es que académicamente estamos acostumbrados a ser receptores pasivos de conocimiento que nos llega vía profesor, vía internet, vía libros de consulta... Recibir y asimilar estos conocimientos es el primer paso (y en él no debemos quedarnos), el segundo es generar nuestro propio conocimiento y nuestras propias soluciones a partir de lo aprendido. Y también es fundamental dudar (con criterio) de los conocimientos, ello nos llevará a pulir, mejorar o incluso rebatir teorías que nos pudieran parecer no válidas.
    • Conocimientos empíricos (derivados de la experiencia y la percepción): aunque en un principio los conocimientos académicos pudieran parecer de más importancia para el futuro alumno, no debemos desdeñar los empíricos, pues además son más numerosos en nuestra vida diaria y se complementan con los académicos perfectamente. Los tipos de conocimientos que nos puede aportar la experiencia son realmente vastos, y hay de todo tipo y pelaje: conocimiento relativo a la vida diaria (comidas, transporte, comunicación, información, estímulos externos), a valores y creencias compartidas de los grupos sociales (religión, tabúes, historia), etc. Los conocimientos empíricos, aún siendo ametódicos y asistemáticos, nos permiten conducirnos por la vida diaria, el trabajo, el trato social y el personal.


Según el diccionario de la lengua española, la destreza es la habilidad/eficiencia con la que se realiza una tarea, y habilidad es la capacidad, inteligencia y disposición para realizar algo. La destreza depende más de la capacidad para desarrollar procedimientos que de los conocimientos propiamente dichos (aunque también indirectamente se subordina a éstos). Así, el hecho de realizar una goniometría de rodilla, por medio de la repetición y experiencia se acaba convirtiendo en una serie de procesos semiautomáticos: colocación relajada del paciente, disposición de los brazos articulares y fulcro del goniómetro en su posición adecuada, etc. Las primeras veces que realizamos esta operación necesitamos un nivel alto de concentración y autocontrol; una vez dominadas las destrezas, se adquiere mayor confianza y facilidad en la realización de cualquier tarea (más o menos repetitiva).

Pero el concepto de destreza no se limita a algo tan básico como la repetición de tareas ya ejecutadas anteriormente. La capacidad e inteligencia para realizar algo nuevo depende, por supuesto, de los conocimientos, pero también está relacionado con el razonamiento, la resolución de problemas, la comparación, la síntesis, la relación, la imaginación, la abstracción, la observación, la construcción de analogías y patrones... todas ellas habilidades que podemos llegar a aplicar a la resolución de problemas y de las que probablemente no seamos conscientes de su uso cuando intentamos resolver situaciones nuevas. Por ejemplo, ya sabiendo realizar una goniometría de rodilla ¿podríamos realizar una de cadera sin haberlo visto antes? Probablemente sí, sabiendo los planos/ejes de libertad de movimiento de la cadera, podríamos colocar al paciente en la posición adecuada, aplicar el goniómetro en la articulación de forma correcta para acabar midiendo eso que queremos medir (por ejemplo la abducción). Es posible que en el primer intento no lo ejecutásemos perfectamente, pero construyendo analogías, relacionando e imaginando, acabaríamos por realizarlo de forma adecuada.

Además del conocimiento y de las destrezas/habilidades, existen factores individuales que afectan a las competencias del sujeto y que están relacionados con la personalidad del alumno que constituyen su identidad propia y que denominamos competencia existencial:

    • Personalidad: locuacidad/parquedad, iniciativa/indecisión, optimismo/pesimismo, intro/extroversión, actividad/pasividad, miedo, vergüenza, rigidez/flexibilidad, espontaneidad/autocontrol, meticulosidad/descuido, ambición/conformismo independencia/dependencia, autoestima/inseguridad.
    • Actitudes: apertura hacia nuevas experiencias, ideas, culturas. Voluntad y capacidad de distanciarse de actitudes convencionales.
    • Motivaciones personales.


Referencias