Las competencias en educación (3): ¿Cómo se enseñan?

El enfoque de la enseñanza por competencias se aleja bastante del que hasta este momento se tenía en la educación, llamémosla convencional. Un ejemplo: seguro que recuerdas los exámenes/problemas de matemáticas o física que hacías antes de la Universidad, donde te proporcionaban varios datos y, combinando una o varias fórmulas aprendidas en clase, podías llegar a la solución concreta que te pedía el problema. Ese método de trabajo, completamente memorístico y que, además, no implica comprensión real del problema y la solución por parte del alumno, está completamente desfasado ¿Alguna vez te pusieron un problema donde faltaban datos y no se podía llegar a la solución final? ¿O alguna vez te dieron datos de más en el problema y debías seleccionar sólo aquellos que necesitabas? Seguro que nunca se dio una de esas dos situaciones, siempre tenías el número de datos mínimo pero suficiente para llegar a la solución. 

SABER   >>>   ENSEÑAR   >>>   APRENDER

El enfoque por competencias pulveriza el trinomio saber-enseñar-aprender. Saber no es sólo acordarse de la materia, sino poder aplicarla a los casos necesarios; enseñar ya no es transmitir la información del profesor al alumno de forma directa sino que éste último sea capaz de comprender, asimilar, procesar y no olvidar esta información que se le transmite; y aprender ya no es memorizar ni acumular datos, sino crear una vasta red de conceptos interconectados donde podamos seleccionar los que necesitemos para cada situación.

No podemos (ni debemos en un artículo tan breve) explicar cómo se debe planificar y enseñar por competencias, pero sí podemos dar unas breves pinceladas de lo que es recomendable hacer y de lo que no:

Es obvio que el docente ha pasado de ser fuente y transmisor de información a recreador de situaciones de aprendizaje. Esta función es agotadora, pues proponer situaciones nuevas, no repetitivas, de complejidad progresiva y que se adapten al contexto y casi a cada alumno para conseguir que éste aprenda y descubra por sí mismo los principios que queremos transmitirle, requiere un esfuerzo casi titánico. Pero ello es la esencia de la planificación por competencias y la recompensa es un aprendizaje completo, interdisciplinar, adaptativo y estimulante para el alumno.


Referencias