Fisioterapeutas

Cuentas colegiales de Twitter

Hace unos meses publicábamos una entrada en la que hacíamos un sucinto recorrido sobre las cuentas de Twitter de algunas universidades españolas. En esta ocasión haremos lo propio con los colegios de Fisioterapia. Esta y otras redes sociales son una importante y relativamente novedosa forma de comunicación entre estos organismos y sus colegiados, aunque también se usan para llegar a la población general o destinatarios más concretos. Estas cuentas tienen, por tanto, distintos usos para difusión, información  o discusión. Aportan como valor principal la inmediatez y el alcance potencial a todo usuario de la Red. Su utilidad como un elemento más de la vida colegial parece poco cuestionable. Inevitablemente requiere una participación decidida, una apuesta, y un esfuerzo sin los que su mera presencia carecería de interés para el usuario. Detrás de cada cuenta hay personas que han de dedicar parte de su tiempo a indagar en diferentes sitios para transmitir información y a contestar a las preguntas o dudas. Esto ha de ser valorado, creemos, principalmente por los colegiados como un servicio más de su colegio. Como también, por qué no, ha de ser valorado el uso limitado o la ausencia del mismo que algunas entidades hacen de las redes sociales. No se trata sólo, por tanto, de insertar un icono más en el sitio web del colegio.

fen tiene entre sus listas de Twitter una integrada por las cuentas de los colegios de Fisioterapia. Pedimos disculpas anticipadas, y agradeceríamos el aviso, si falta alguna. Nos complace ver que la gran mayoría, junto con el Consejo de Colegios, utiliza esta herramienta. Sin embargo, y eso ya lo dejamos para que el lector interesado lo compruebe, el grado de participación es muy variable. Merecen ser destacados colegios como el gallego, el andaluz, el catalán, el madrileño o el castellano-leonés. No obstante, como hemos dicho, dado el esfuerzo de tiempo y medios que supone, no se puede pedir igual implicación a todos. Mención aparte merecen algunos miembros de órganos de gobierno de colegios profesionales que mantienen una destacada participación en Twitter a título personal, pero también vinculada a la profesión, como el caso de Manel Domingo, decano de Cataluña.

A continuación presentamos los enlaces a la cuentas colegiales de Twitter. Buena consulta.

GoodReader 4

GoodReader es un must have, una aplicación que no debe faltar en cualquier iPad que se precie. Es un robusto lector de archivos PDF, TXT, Word, PowerPoint, Excel, iWork, páginas web, archivos comprimidos ZIP y RAR y, por si fuera poco, visor de imágenes y reproductor de audio y vídeo. Si realizas cursos presenciales donde debes tomar apuntes o consultar/modificar los PDFs que te entregan en los cursos ¡esta es tu aplicación!


No es, como ya se ha intuido por el párrafo anterior, una aplicación específica para el mundo clínico y los fisioterapeutas, es una aplicación transversal que por funcionalidad (que va en aumento con cada versión), versatilidad y manejo de múltiples formatos de archivo, se ha hecho un hueco en casi todos los iPads. Esto es a la vez lo bueno y lo malo, está instalado en casi todos los iPads y exclusivamente en ellos, dado que no existe versión para Android, versión web o cualquier otra plataforma.

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Las competencias en educación (y 4): ¿Cómo se evalúan?

Toda evaluación debe realizarse de forma metódica, justa y equitativa; y la evaluación por competencias no es una excepción. Si todo docente ya piensa que el proceso de evaluación es difícil, más lo puede ser en la evaluación por competencias, donde a un aprendizaje nuevo se le debe unir, indefectiblemente, un nuevo método de medición de resultados, porque los conocimientos memorísticos que estábamos midiendo anteriormente, no son el objetivo de la evaluación en este caso.

Sobre todo ahora, que una vez implantada la enseñanza por competencias, lo que aprenden los alumnos no coincide exactamente con el contenido del programa de estudios. Para evaluar competencias no nos limitamos a calificar el proceso cognitivo de aprendizaje que se realizaba en el método tradicional; ahora debemos evaluar el "hacerse competente", el saber aplicar esos conocimientos en los casos adecuados y con los recursos disponibles. Fijémonos en esta característica, no evaluamos si el alumno "es competente", evaluamos si "se ha hecho competente". Es decir, evaluamos una evolución y ello hace que no se pueda realizar al final de la misma como hasta ahora se habían hecho todas las evaluaciones académicas. Por lo tanto la evaluación no es una fase (la última) sino un proceso transversal a lo largo de todo el proceso de enseñanza del alumno.

En la evaluación por competencias no existe el elemento sorpresa de la evaluación tradicional. La sorpresa radicaba en que el alumno sabía todos los temas que comprendían la evaluación, pero no qué preguntas concretas se le iban a realizar. Al evaluar por competencias podemos eliminar este elemento sorpresa, pues podemos indicarle al alumno sobre qué situaciones vamos a evaluarle, de forma que la propia evaluación constituya una oportunidad de aprendizaje. no para seleccionar qué alumno es el mejor, sino para promover una mejora en su adquisición de competencias.

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Las competencias en educación (3): ¿Cómo se enseñan?

El enfoque de la enseñanza por competencias se aleja bastante del que hasta este momento se tenía en la educación, llamémosla convencional. Un ejemplo: seguro que recuerdas los exámenes/problemas de matemáticas o física que hacías antes de la Universidad, donde te proporcionaban varios datos y, combinando una o varias fórmulas aprendidas en clase, podías llegar a la solución concreta que te pedía el problema. Ese método de trabajo, completamente memorístico y que, además, no implica comprensión real del problema y la solución por parte del alumno, está completamente desfasado ¿Alguna vez te pusieron un problema donde faltaban datos y no se podía llegar a la solución final? ¿O alguna vez te dieron datos de más en el problema y debías seleccionar sólo aquellos que necesitabas? Seguro que nunca se dio una de esas dos situaciones, siempre tenías el número de datos mínimo pero suficiente para llegar a la solución. 

SABER   >>>   ENSEÑAR   >>>   APRENDER

El enfoque por competencias pulveriza el trinomio saber-enseñar-aprender. Saber no es sólo acordarse de la materia, sino poder aplicarla a los casos necesarios; enseñar ya no es transmitir la información del profesor al alumno de forma directa sino que éste último sea capaz de comprender, asimilar, procesar y no olvidar esta información que se le transmite; y aprender ya no es memorizar ni acumular datos, sino crear una vasta red de conceptos interconectados donde podamos seleccionar los que necesitemos para cada situación.

No podemos (ni debemos en un artículo tan breve) explicar cómo se debe planificar y enseñar por competencias, pero sí podemos dar unas breves pinceladas de lo que es recomendable hacer y de lo que no:

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Hombro congelado

Aprovechando que el próximo número de fisioGlía contendrá estudios sobre alteraciones del hombro vamos a abordar con brevedad una de ellas, el hombro congelado. Sin embargo, evitaremos redundancias excesivas y utilizaremos este síndrome como excusa para exponer una alternativa posible de actuación al encontrarnos con un paciente que lo padece. No nos referimos al proceder específico, sino al modo de resolver nuestras dudas sobre cualquier cuestión en base a lo publicado en la literatura científica. Como el lector puede comprobar fácilmente, la información disponible, limitándonos exclusivamente a la encontrada en la Red, es muy abundante. Por eso tiene importancia utilizar una estrategia de búsqueda que nos permita solventar las cuestiones de una manera rápida y fiable

Cuando tenemos un problema que demanda nuestra actuación como clínicos, bien por desconocimiento o bien como planteamiento de otras posibles alternativas a nuestra manera de actuar habitual, existen recursos que sintetizan el "estado actual" del mismo. Nuestro problema es en este caso un paciente, por ejemplo, varón de 50 años, con diagnóstico médico de "capsulitis adhesiva" (por otra parte término obsoleto para esta entidad). Puede que en nuestra vida profesional hayamos tenido casos con la misma etiqueta diagnóstica y un curso más o menos parecido, por lo que a partir de ellos hagamos inferencias y apliquemos un tratamiento partiendo de las mismas. Pero también puede que reconozcamos que una revisión del tema nos aporte otra perspectiva de la que el paciente se pueda beneficiar. Para salir de este atolladero lo más rápido sabemos de la existencia de recursos en línea. Estos recursos se pueden agrupar por el alcance de sus recomendaciones. Las revisiones sistemáticas y otros recursos de síntesis de las pruebas emanadas de publicaciones científicas nos dan esa repuesta rápida y fiable. 

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Las competencias en educación (2): ¿Cuáles son?

Cuando se habla de competencias educativas hay diferentes maneras de enfocarlas y clasificarlas. Por un lado podemos hablar de competencias generales (básicas, cognitivas, emocionales, intelectuales) y de competencias específicas que son propias de cada profesión. En general y para el grado curricular docente, hay dos grandes ramas de las competencias o dos grandes clasificaciones que nos interesan: las competencias transversales y las específicas.

Las competencias transversales son las que el estudiante de Fisioterapia debe adquirir por el hecho de ser estudiante, por tener una carrera y por la tipología sanitaria de la profesión en la que se circunscribe. Como su mismo nombre indica, son transversales a todos los estudios universitarios de grado de Fisioterapia y, obviamente, se comparte el mismo espíritu y muchos de sus ítems con el resto de carreras y profesiones universitarias de índole sanitaria. Las competencias transversales del fisioterapeuta, a su vez, pueden ser:

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Las competencias en educación (1): ¿Qué son?

Competencia es una palabra problemática y retadora. Es problemática, porque su origen no es único, sino múltiple, y porque llegó al lenguaje educativo proveniente del mundo del trabajo. Cuando uno indaga por la etimología de este término, encuentra los verbos competer y competir. Del primero proviene competente y, del segundo, competitivo. Y el sustantivo competencia es común a ambos verbos. Además, es retadora, porque nos exige delimitar y establecer referentes para llegar a una definición lo más satisfactoria posible en el contexto de la educación - El enfoque de competencias: elementos clave

Visto lo anterior, cuando nos referimos a competencia en educación, podemos tener una idea más o menos vaga/exacta de lo que queremos expresar pero siempre nos falta ese adjetivo que termina de calificar el concepto en su totalidad. Competencia en relación a un alumno y en relación a la docencia es el conjunto de potencialidades y desempeños en un campo específico que posibilita a la persona resolver uno o más problemas concretos y relevantes con una o más soluciones variadas y pertinentes utilizando los recursos propios y externos de los que el sujeto puede disponer en ese momento. Reducido a la mínima expresión hablamos de problemas, de soluciones aportadas para resolverlos y de los recursos que podemos utilizar para ello.

Pero en realidad ¿De qué se componen las competencias? ¿Cómo se adquieren? ¿Cómo se pueden mejorar? De forma genérica y para cualquier actividad humana, las competencias se estructuran en conocimientos, en destrezas y habilidades y en un ítem más que nos califica y singulariza a cada uno de nosotros: la propia existencialidad. Pero empecemos por el principio: los conocimientos.

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Internet, redes sociales y sanidad

Las redes sociales (RRSS), e internet en general, son un fenómeno relativamente reciente, al menos como instrumento de comunicación normalizado. Su crecimiento ha sido exponencial y, en el Estado español, disponemos de estudios que calculan que el uso entre los ciudadanos de 18 a 55 años ha pasado del 51% en 2009 al 79% en 2013 (1). Sea como fuere, no parece cuestionable que cada vez más Internet es algo cotidiano en nuestras vidas. Nos interesa acercarnos a las repercusiones que esto puede tener en el ámbito sanitario y de la salud en general. Particularmente nos cuestionamos su utilidad en la comunicación entre profesionales, de estos con los pacientes y entre pacientes, de las instituciones y organizaciones con profesionales y pacientes; su utilidad en la divulgación de información sanitaria y en la difusión del conocimiento especializado; y su utilidad en la formación pre y posgrado. Estamos convencidos del interés de Internet como instrumento para lograr y mejorar todos esos ámbitos, aunque también somos conscientes de la necesidad de fundamentar esa valoración.

Quizás lo primero de todo sea acercarnos al uso que los ciudadanos hacen de la Red en la parcela concreta de los temas relacionados con la salud. García León (2) desmiembra los datos que aportan tres grandes encuestas sobre el uso de Internet en la población española. Se trata de Los ciudadanos ante la e-Sanidad (2011), el Barómetro sanitario del CIS (2012) y el Barómetro del CIS (2013). Como datos más relevantes para el tema que tratamos podemos destacar que el 30% de la población usa la Red como fuente de información sobre temas de salud (los profesionales son la principal vía de búsqueda, médicos y otros profesionales son interrogados por el 88% y farmacéuticos por el 62%). Los usuarios de Internet buscan fundamentalmente información sobre enfermedades (40%) seguido por información sobre nutrición, alimentación y estilos de vida e información sobre medicamentos (16%). Los portales de instituciones y centros sanitarios públicos y los de publicaciones científicas sanitarias son consultados aproximadamente por el 40% y las redes sociales por el 13%. Para finalizar con la entrada de García León, recoge que el 65% de los usuarios busca información sobre salud en Internet después o antes de acudir a la consulta médica. De estos, el 21% comparte la información con el médico.

 Medios sociales.Fuente: http://avalaunchmedia.com/infographics/social-meowdia-explained

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Catch my pain

En los últimos años el enfoque biopsicosocial del tratamiento del dolor crónico está ganando adeptos y va desplazando poco a poco al modelo de tratamiento clásico, poco efectivo en algunas ocasiones. La comprensión de la enfermedad y del dolor, según este modelo biopsicosocial, debe incluir factores psicológicos y sociales junto a las variables biológicas para la comprensión completa del dolor. El dolor no es separable en componentes independientes físicos por un lado y psicosociales por otro, sino que todos los factores actúan conjuntamente. Por ello el abordaje fisioterápico, tratamiento psicológico y manejo correcto de la medicación deben abordar de manera simultánea el tratamiento del paciente.



En este nuevo enfoque y formando parte del arsenal terapéutico tanto del fisioterapeuta, como del psicólogo y del médico, encontramos distintas apps cuyo objetivo es poder cuantificar y cualificar el dolor del paciente. La Sociedad Española del Dolor nos provee de algunas herramientas e instrumentos de evaluación (PDF) para el seguimiento clínico del paciente en tratamiento por dolor neuropático. Son herramientas validadas y útiles pero quizás tediosas de rellenar por parte del paciente de manera repetitiva cuando siente dolor o en distintos momentos del día. Para "salvar" esta dificultad existen varias aplicaciones para smartphone y tableta que aúnan la facilidad y rapidez de uso con la disponibilidad inmediata. Una de las más interesantes que hemos encontrado es cath my paint, y como la mayoría de aplicaciones de este tipo su función es poder llevar un registro diario del dolor de forma personal por el paciente. Este registro minucioso puede llevarse a cabo de forma muy sencilla y en pocos pasos quedan registrados los ítems dolorosos: su fecha, duración, intensidad, tipo de dolor y área afectada. Como podemos ver en las imágenes siguientes, su sencillez de uso y adaptación a cualquier tipo de usuario ha sido la máxima en el desarrollo de esta app.

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Lex artis ad hoc

Fuente: http://medymel.blogspot.com.es/2011/01/sobre-la-lex-artis-ad-hoc.htmlLos profesionales médicos y por extensión, todos los sanitarios, no nos regimos por lo que en otras profesiones o trabajo se podría denominar evaluación de producto. Es decir, para decidir si un trabajo es conforme o adecuado a lo estipulado, se valora el producto resultante final a la espera de que se ajuste a determinadas características anteriormente definidas, probablemente en un contrato previo. Impensable sería adquirir un electrodoméstico como una lavadora o un televisor y darnos cuenta en nuestra casa de que sólo podemos ver la mitad de los canales existentes o que faltan programas de lavado. En este caso, inmediatamente solicitaríamos la devolución del aparato dado que no se ajusta a los criterios que esperábamos de él (evaluación de producto). 

Esto no ocurre en los actos sanitarios, donde nunca se asegura el resultado final. En medicina, en fisioterapia y en todas las técnicas sanitarias no existe tal evaluación de producto. Bueno, no es que no exista, sino que no es el concepto definitorio por el que se califica como correcta una técnica o intervención sanitaria. Se evalúa una técnica sanitaria como "buena" cuando la actuación realizada se adecúa a las reglas técnicas pertinentes establecidas en ese momento. En la valoración se tiene en cuenta las características de su autor, de la profesión, de la complejidad y trascendencia vital del acto y la influencia de factores endógenos como son el estado e intervención del paciente, sus familiares o la organización sanitaria donde se realiza. Esto se conoce como lex artis (ley del arte) y dado que no sólo depende del profesional y sus conocimientos, sino también del paciente y su estado, se concreta más con la expresión ad hoc, en la que el profesional sanitario a través del análisis específico de cada situación, aplica las normas a cada caso particular.

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