Fisioterapeutas

Camino de la cuarta

Como en los años precedentes, y ya van cuatro, participamos en la organización de las Jornadas Interhospitalarias de Fisioterapia del Hospital Universitario de Fuenlabrada. Lo hacemos a título personal y como parte de fisioEducación, copatrocinadora oficial.

En 2014 la fecha elegida ya desde la finalización de las terceras jornadas es el 14 de noviembre, viernes como en las ediciones anteriores. La organización, como algunos lectores sabrán de primera mano, es compleja, trabajosa, llena de recovecos y detalles que hay que ir puliendo poco a poco. El proceso, a pesar de todo, se hace más llevadero con la experiencia acumulada. Y sobre todo, se hace más fluido gracias a las mejoras incorporadas al sitio web.

Creemos haber acertado en el plantel de ponentes. Hemos mantenido la estructura en tres mesas con cuatro áreas temáticas (Docencia, Clínica, Investigación/innovación y Gestión) y, como el año pasado, la exposición de un taller. La fisioterapia neurológica y en cuidados críticos tendrán presencia por primera vez de manera específica. Abordaremos la aportación de la imagen a nuestro trabajo o la incorporación de la cultura científica a las publicaciones de Fisioterapia. Contaremos con figuras dentro de la Fisioterapia española. Sin duda, todo un privilegio que no sería posible sin la participación desinteresada de todos los ponentes. Para más detalle podéis ver el programa en este enlace.

No está todo hecho, queda lo más importante. En este otoño, como en los inmediatamente anteriores, hay mucha acumulación de eventos en la Fisioterapia hispana. Ello es prueba de la vitalidad de una gran minoría de colegas. Nos congratulamos por ello. Nosotros, como el resto, esperamos seguir contando con vuestro apoyo. Al final el éxito o fracaso de una jornada es que cuenten con vuestra presencia como foro para compartir, debatir, aprender, y con ello promover y fomentar la Fisioterapia. Porque seguimos apostando por un encuentro para y por fisioterapeutas. ¿Nos vemos el 14N en la #4jif?

¿Son fiables las aplicaciones médicas?

Vivimos rodeados de dispositivos electrónicos que, aunque comenzaron muchos para nuestro entretenimiento y otros para la realización de actividades cotidianas (consolas, TV por cable, teléfonos NO inteligentes, microondas y un largo etcétera), se han ido introduciendo en otros campos como la medición, control y análisis de nuestras constantes físicas, tanto deportivas como clínicas. ¿Podemos confiar en que estas aplicaciones cumplen con los estándares médicos y los datos que recogen son fiables y pueden ser correctamente utilizados por el personal sanitario? 

http://artrohombro.blogspot.com.es 
En primer lugar deberíamos distinguir, según sus funciones, dos tipos distintos de aplicaciones médico-deportivas (dado que recogen parámetros médicos muchas veces durante la práctica deportiva). Aunque pueden existir en más dispositivos, vamos a centrar este artículo en las aplicaciones para smartphones, muy en boga en estos momentos, aunque la mayoría de las conclusiones son extensibles a otros dispositivos electrónicos de uso habitual en la vida diaria:

  • Aplicaciones de medición: su única función es la de recoger distintas constantes vitales en reposo o en ejercicio, en segundo plano o sólo cuando el sujeto la solicita. Ejemplo de ellos son aplicaciones deportivas que recogen el ritmo cardíaco mientras se realiza una carrera, aplicaciones que guardan los datos de los entrenamientos realizados, aplicaciones que mediante sensores externos recogen la presión arterial o los índices de insulina y los van guardando en una bases de datos... En todos estos casos la aplicación sólo recoge datos y, en ellas, nos deberían preocupar dos aspectos: si la recogida de datos es fiable y exacta y si cumple con los estándares nacionales de protección de datos para evitar que estos caigan en manos ajenas.
  • Aplicaciones de análisis y orientación: son aplicaciones que, además de la función anterior de medición, pueden analizar estos datos y dar recomendaciones a la persona sobre su estado de salud y/o deportivo. Este caso es más delicado ya que habitualmente los datos recogidos por el programa o aportados manualmente por el sujeto y en función de la edad, sexo, etc., se analizan mediante algoritmos prefijados que dan respuestas también establecidas (aunque estas puedan abarcar prácticamente todos los casos posibles). Pensemos que hay aplicaciones dedicadas a temas tan sensibles como ayudarte a superar una depresión. Obviamente a las alertas de fiabilidad en la medición y protección de datos de las aplicaciones de medición, debemos ahora añadir la correcta supervisión (análisis, diagnóstico y prescripción) que pueden ofrecernos estas apps.

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Cuentas colegiales de Twitter

Hace unos meses publicábamos una entrada en la que hacíamos un sucinto recorrido sobre las cuentas de Twitter de algunas universidades españolas. En esta ocasión haremos lo propio con los colegios de Fisioterapia. Esta y otras redes sociales son una importante y relativamente novedosa forma de comunicación entre estos organismos y sus colegiados, aunque también se usan para llegar a la población general o destinatarios más concretos. Estas cuentas tienen, por tanto, distintos usos para difusión, información  o discusión. Aportan como valor principal la inmediatez y el alcance potencial a todo usuario de la Red. Su utilidad como un elemento más de la vida colegial parece poco cuestionable. Inevitablemente requiere una participación decidida, una apuesta, y un esfuerzo sin los que su mera presencia carecería de interés para el usuario. Detrás de cada cuenta hay personas que han de dedicar parte de su tiempo a indagar en diferentes sitios para transmitir información y a contestar a las preguntas o dudas. Esto ha de ser valorado, creemos, principalmente por los colegiados como un servicio más de su colegio. Como también, por qué no, ha de ser valorado el uso limitado o la ausencia del mismo que algunas entidades hacen de las redes sociales. No se trata sólo, por tanto, de insertar un icono más en el sitio web del colegio.

fen tiene entre sus listas de Twitter una integrada por las cuentas de los colegios de Fisioterapia. Pedimos disculpas anticipadas, y agradeceríamos el aviso, si falta alguna. Nos complace ver que la gran mayoría, junto con el Consejo de Colegios, utiliza esta herramienta. Sin embargo, y eso ya lo dejamos para que el lector interesado lo compruebe, el grado de participación es muy variable. Merecen ser destacados colegios como el gallego, el andaluz, el catalán, el madrileño o el castellano-leonés. No obstante, como hemos dicho, dado el esfuerzo de tiempo y medios que supone, no se puede pedir igual implicación a todos. Mención aparte merecen algunos miembros de órganos de gobierno de colegios profesionales que mantienen una destacada participación en Twitter a título personal, pero también vinculada a la profesión, como el caso de Manel Domingo, decano de Cataluña.

A continuación presentamos los enlaces a la cuentas colegiales de Twitter. Buena consulta.

GoodReader 4

GoodReader es un must have, una aplicación que no debe faltar en cualquier iPad que se precie. Es un robusto lector de archivos PDF, TXT, Word, PowerPoint, Excel, iWork, páginas web, archivos comprimidos ZIP y RAR y, por si fuera poco, visor de imágenes y reproductor de audio y vídeo. Si realizas cursos presenciales donde debes tomar apuntes o consultar/modificar los PDFs que te entregan en los cursos ¡esta es tu aplicación!


No es, como ya se ha intuido por el párrafo anterior, una aplicación específica para el mundo clínico y los fisioterapeutas, es una aplicación transversal que por funcionalidad (que va en aumento con cada versión), versatilidad y manejo de múltiples formatos de archivo, se ha hecho un hueco en casi todos los iPads. Esto es a la vez lo bueno y lo malo, está instalado en casi todos los iPads y exclusivamente en ellos, dado que no existe versión para Android, versión web o cualquier otra plataforma.

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Las competencias en educación (y 4): ¿Cómo se evalúan?

Toda evaluación debe realizarse de forma metódica, justa y equitativa; y la evaluación por competencias no es una excepción. Si todo docente ya piensa que el proceso de evaluación es difícil, más lo puede ser en la evaluación por competencias, donde a un aprendizaje nuevo se le debe unir, indefectiblemente, un nuevo método de medición de resultados, porque los conocimientos memorísticos que estábamos midiendo anteriormente, no son el objetivo de la evaluación en este caso.

Sobre todo ahora, que una vez implantada la enseñanza por competencias, lo que aprenden los alumnos no coincide exactamente con el contenido del programa de estudios. Para evaluar competencias no nos limitamos a calificar el proceso cognitivo de aprendizaje que se realizaba en el método tradicional; ahora debemos evaluar el "hacerse competente", el saber aplicar esos conocimientos en los casos adecuados y con los recursos disponibles. Fijémonos en esta característica, no evaluamos si el alumno "es competente", evaluamos si "se ha hecho competente". Es decir, evaluamos una evolución y ello hace que no se pueda realizar al final de la misma como hasta ahora se habían hecho todas las evaluaciones académicas. Por lo tanto la evaluación no es una fase (la última) sino un proceso transversal a lo largo de todo el proceso de enseñanza del alumno.

En la evaluación por competencias no existe el elemento sorpresa de la evaluación tradicional. La sorpresa radicaba en que el alumno sabía todos los temas que comprendían la evaluación, pero no qué preguntas concretas se le iban a realizar. Al evaluar por competencias podemos eliminar este elemento sorpresa, pues podemos indicarle al alumno sobre qué situaciones vamos a evaluarle, de forma que la propia evaluación constituya una oportunidad de aprendizaje. no para seleccionar qué alumno es el mejor, sino para promover una mejora en su adquisición de competencias.

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Las competencias en educación (3): ¿Cómo se enseñan?

El enfoque de la enseñanza por competencias se aleja bastante del que hasta este momento se tenía en la educación, llamémosla convencional. Un ejemplo: seguro que recuerdas los exámenes/problemas de matemáticas o física que hacías antes de la Universidad, donde te proporcionaban varios datos y, combinando una o varias fórmulas aprendidas en clase, podías llegar a la solución concreta que te pedía el problema. Ese método de trabajo, completamente memorístico y que, además, no implica comprensión real del problema y la solución por parte del alumno, está completamente desfasado ¿Alguna vez te pusieron un problema donde faltaban datos y no se podía llegar a la solución final? ¿O alguna vez te dieron datos de más en el problema y debías seleccionar sólo aquellos que necesitabas? Seguro que nunca se dio una de esas dos situaciones, siempre tenías el número de datos mínimo pero suficiente para llegar a la solución. 

SABER   >>>   ENSEÑAR   >>>   APRENDER

El enfoque por competencias pulveriza el trinomio saber-enseñar-aprender. Saber no es sólo acordarse de la materia, sino poder aplicarla a los casos necesarios; enseñar ya no es transmitir la información del profesor al alumno de forma directa sino que éste último sea capaz de comprender, asimilar, procesar y no olvidar esta información que se le transmite; y aprender ya no es memorizar ni acumular datos, sino crear una vasta red de conceptos interconectados donde podamos seleccionar los que necesitemos para cada situación.

No podemos (ni debemos en un artículo tan breve) explicar cómo se debe planificar y enseñar por competencias, pero sí podemos dar unas breves pinceladas de lo que es recomendable hacer y de lo que no:

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Hombro congelado

Aprovechando que el próximo número de fisioGlía contendrá estudios sobre alteraciones del hombro vamos a abordar con brevedad una de ellas, el hombro congelado. Sin embargo, evitaremos redundancias excesivas y utilizaremos este síndrome como excusa para exponer una alternativa posible de actuación al encontrarnos con un paciente que lo padece. No nos referimos al proceder específico, sino al modo de resolver nuestras dudas sobre cualquier cuestión en base a lo publicado en la literatura científica. Como el lector puede comprobar fácilmente, la información disponible, limitándonos exclusivamente a la encontrada en la Red, es muy abundante. Por eso tiene importancia utilizar una estrategia de búsqueda que nos permita solventar las cuestiones de una manera rápida y fiable

Cuando tenemos un problema que demanda nuestra actuación como clínicos, bien por desconocimiento o bien como planteamiento de otras posibles alternativas a nuestra manera de actuar habitual, existen recursos que sintetizan el "estado actual" del mismo. Nuestro problema es en este caso un paciente, por ejemplo, varón de 50 años, con diagnóstico médico de "capsulitis adhesiva" (por otra parte término obsoleto para esta entidad). Puede que en nuestra vida profesional hayamos tenido casos con la misma etiqueta diagnóstica y un curso más o menos parecido, por lo que a partir de ellos hagamos inferencias y apliquemos un tratamiento partiendo de las mismas. Pero también puede que reconozcamos que una revisión del tema nos aporte otra perspectiva de la que el paciente se pueda beneficiar. Para salir de este atolladero lo más rápido sabemos de la existencia de recursos en línea. Estos recursos se pueden agrupar por el alcance de sus recomendaciones. Las revisiones sistemáticas y otros recursos de síntesis de las pruebas emanadas de publicaciones científicas nos dan esa repuesta rápida y fiable. 

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Las competencias en educación (2): ¿Cuáles son?

Cuando se habla de competencias educativas hay diferentes maneras de enfocarlas y clasificarlas. Por un lado podemos hablar de competencias generales (básicas, cognitivas, emocionales, intelectuales) y de competencias específicas que son propias de cada profesión. En general y para el grado curricular docente, hay dos grandes ramas de las competencias o dos grandes clasificaciones que nos interesan: las competencias transversales y las específicas.

Las competencias transversales son las que el estudiante de Fisioterapia debe adquirir por el hecho de ser estudiante, por tener una carrera y por la tipología sanitaria de la profesión en la que se circunscribe. Como su mismo nombre indica, son transversales a todos los estudios universitarios de grado de Fisioterapia y, obviamente, se comparte el mismo espíritu y muchos de sus ítems con el resto de carreras y profesiones universitarias de índole sanitaria. Las competencias transversales del fisioterapeuta, a su vez, pueden ser:

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Las competencias en educación (1): ¿Qué son?

Competencia es una palabra problemática y retadora. Es problemática, porque su origen no es único, sino múltiple, y porque llegó al lenguaje educativo proveniente del mundo del trabajo. Cuando uno indaga por la etimología de este término, encuentra los verbos competer y competir. Del primero proviene competente y, del segundo, competitivo. Y el sustantivo competencia es común a ambos verbos. Además, es retadora, porque nos exige delimitar y establecer referentes para llegar a una definición lo más satisfactoria posible en el contexto de la educación - El enfoque de competencias: elementos clave

Visto lo anterior, cuando nos referimos a competencia en educación, podemos tener una idea más o menos vaga/exacta de lo que queremos expresar pero siempre nos falta ese adjetivo que termina de calificar el concepto en su totalidad. Competencia en relación a un alumno y en relación a la docencia es el conjunto de potencialidades y desempeños en un campo específico que posibilita a la persona resolver uno o más problemas concretos y relevantes con una o más soluciones variadas y pertinentes utilizando los recursos propios y externos de los que el sujeto puede disponer en ese momento. Reducido a la mínima expresión hablamos de problemas, de soluciones aportadas para resolverlos y de los recursos que podemos utilizar para ello.

Pero en realidad ¿De qué se componen las competencias? ¿Cómo se adquieren? ¿Cómo se pueden mejorar? De forma genérica y para cualquier actividad humana, las competencias se estructuran en conocimientos, en destrezas y habilidades y en un ítem más que nos califica y singulariza a cada uno de nosotros: la propia existencialidad. Pero empecemos por el principio: los conocimientos.

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Internet, redes sociales y sanidad

Las redes sociales (RRSS), e internet en general, son un fenómeno relativamente reciente, al menos como instrumento de comunicación normalizado. Su crecimiento ha sido exponencial y, en el Estado español, disponemos de estudios que calculan que el uso entre los ciudadanos de 18 a 55 años ha pasado del 51% en 2009 al 79% en 2013 (1). Sea como fuere, no parece cuestionable que cada vez más Internet es algo cotidiano en nuestras vidas. Nos interesa acercarnos a las repercusiones que esto puede tener en el ámbito sanitario y de la salud en general. Particularmente nos cuestionamos su utilidad en la comunicación entre profesionales, de estos con los pacientes y entre pacientes, de las instituciones y organizaciones con profesionales y pacientes; su utilidad en la divulgación de información sanitaria y en la difusión del conocimiento especializado; y su utilidad en la formación pre y posgrado. Estamos convencidos del interés de Internet como instrumento para lograr y mejorar todos esos ámbitos, aunque también somos conscientes de la necesidad de fundamentar esa valoración.

Quizás lo primero de todo sea acercarnos al uso que los ciudadanos hacen de la Red en la parcela concreta de los temas relacionados con la salud. García León (2) desmiembra los datos que aportan tres grandes encuestas sobre el uso de Internet en la población española. Se trata de Los ciudadanos ante la e-Sanidad (2011), el Barómetro sanitario del CIS (2012) y el Barómetro del CIS (2013). Como datos más relevantes para el tema que tratamos podemos destacar que el 30% de la población usa la Red como fuente de información sobre temas de salud (los profesionales son la principal vía de búsqueda, médicos y otros profesionales son interrogados por el 88% y farmacéuticos por el 62%). Los usuarios de Internet buscan fundamentalmente información sobre enfermedades (40%) seguido por información sobre nutrición, alimentación y estilos de vida e información sobre medicamentos (16%). Los portales de instituciones y centros sanitarios públicos y los de publicaciones científicas sanitarias son consultados aproximadamente por el 40% y las redes sociales por el 13%. Para finalizar con la entrada de García León, recoge que el 65% de los usuarios busca información sobre salud en Internet después o antes de acudir a la consulta médica. De estos, el 21% comparte la información con el médico.

 Medios sociales.Fuente: http://avalaunchmedia.com/infographics/social-meowdia-explained

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